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miércoles, 8 de junio de 2011

"V SEMINARIO: ALCOHOLISMO"

El seminario de hoy ha estado dedicado a la sección de drogodependencias pero concretamente al alcoholismo. Hemos tenido la suerte de contar con el testimonio de Macarena, la Trabajadora Social de "Anclaje". Al principio, la profesional nos ha estado hablando de diferentes leyes y decretos que regulan el ámbito de la dependencia. Como sabemos, las leyes abundan y además todas tienen unas palabras muy técnicas e intentan dar por hecho la garantía de los derechos de los colectivos más vulnerables. Como siempre digo, la realidad es otra y muy distinta. ¿Cómo puede ser que la Junta de Andalucía o cualquier otra institución no dote de los recursos suficientes a las ONG´s pero sí que reconozcan que su labor es esencial y está contribuyendo al bienestar y la mejora de estos colectivos? Es cierto, que el reconocimiento de la labor ya es un paso hacia adelante pero la falta de recursos económicos hacen que muchos proyectos queden en la puerta o a la espera de subvenciones, proyectos que precisamente se ha demostrado que tienen repercusión positiva. Hay veces que me cuesta entender tantas y tantas injusticias que me siento hasta yo "desprotegida" dentro de este sistema. Como bien dicen nuestros padres, "del dicho al hecho hay un trecho".
Macarena nos comentaba que la drogodependencia aunque ha sido muy recientemente, se ha pasado a considerar ya una enfermedad y se recoge dentro de las dependencias con los recursos (escasos y asistencialistas por cierto) que ello conlleva. Considerar la drogodependencia o el alcoholismo como una enfermedad, si soy sincera, para mí es más negativo que positivo. Por supuesto, tiene aspectos positivos en el sentido de que se reconoce que hay algo en el individuo que impide llevar una vida normalizada y se ponen recursos a su disposición. Pero por supuesto, tienen connotaciones negativas. Al menos para mí, hablo desde el poco conocimiento profesional con este colectivo y esta temática, la drogodependencia no debería ser considerada una enfermedad. ¿Cuántos estigmas más se le acarrean de este modo? Ahora además de tener una dependencia a una sustancia son personas enfermas ¿lograran adaptarse algún día? Se necesita un cambio de enfoque más que cambios conceptuales. Las personas con problemas de alcoholismo para mí no están enfermas, simplemente necesitan una sustancia para llevar una vida normalizada. Una sustancia que ha hecho que el individuo se acostumbre a unos hábitos que no son buenos ni para él ni para su entorno familiar y social, aunque cabe la posibilidad de que la educación juegue la parte de reeducar de nuevo en otros hábitos (socialización terciaria). Para mí hablar de enfermedad es hablar de tratamiento clínico. Es decir, una enfermedad, un medicamento para su cura. Las personas son individuales, sus circunstancias diferentes y sus causas de consumo muy diversas, no podemos disponer de diagnósticos prefijados o de fármacos milagrosos. En este caso, la cura va por otro camino muy distinto, el educativo.
Hemos visto la gran cantidad de recursos existentes. Perdonadme pero para mí, todos son insuficientes y además paternalistas. Todavía no he encontrado ningún recurso que se dedique plena y exclusivamente a rehabilitar con herramientas educativas. Las fórmulas educativas están pero no ocupando un lugar central. Luego no nos debe extrañar que haya miles de recaídas y que el éxito no sea el esperado. Ciertamente y afortunadamente, están teniendo un papel importante los grupos de autoayuda, esos grupos que implícita o explícitamente dejan ver herramientas educativas entre sus metodologías. Pero claro, luego esos grupos no tienen cómo ser financiados ¿quién pone entonces los obstáculos.
¿Cuántas veces hemos oído hablar de que el alcohol ahoga penas o que se es alcohólico porque se quiere? Como siempre mentiras, pero mentiras que hacen daño al colectivo. Lo que ocurre es que cuando se comienza a consumir, la mente adquiere unos hábitos, es decir el individuo se está reeducando con el alcohol. Cuando el individuo se da cuenta de que tiene un problema, acude a buscar ayuda, una ayuda que más bien es paternalista. Me hace mucha gracia cuando dicen que el mono se va en 15 días y luego ves a personas que están sufriendo verdaderamente porque necesitan consumir. Se justifica diciendo que el cuerpo en 15 días (nos lo ha dicho la propia profesional) ya no necesita alcohol. Vale, el cuerpo no lo necesita ¿pero y la mente? ¿no es la mente el arma más poderosa? Aquí veo yo el problema, y es donde debemos intervenir como profesionales, no debemos basar los tratamientos tanto en la desintoxicación del cuerpo, que también, sino en la reeducación de la mente. Para ello, nada mejor que la Educación Social, con su vertiente preventiva, rehabilitadora y de reinserción social.
Es curioso ver cómo el programa Arquímedes cuenta con más beneficiarios que el programa Red de Artesanos. Pero claro, el primero de ellos ofrece dinero al empresario a cambio de un contrato a la persona con este problema. ¡Así claro que hay reinserción! Creo que no debería ser así. Está bien que existan recursos de este tipo para la reinserción laboral pero que no se base todo en el dinero porque es muy injusto. Estamos negando a una persona que ha tenido un problema la posibilidad de llevar una vida normalizada, porque recordemos, el empleo facilita la reinserción ¿dónde quedan los famosos derechos humanos inviolables?
Del seminario me quedo con dos cosas fundamentales además de todo lo anterior y de aprender un concepto nuevo (delirio tremens). Por un lado, me ha gustado que la profesional diga que debemos exigir un plan personalizado con cada persona para indagar sus potencialidades (creo que sería una línea a seguir). Por otro, y haciendo una crítica siempre constructiva, me ha llamado la atención su eslogan "Tú sólo no puedes, juntos podemos". Considero el eslogan una gran contradicción si lo comparamos con los objetivos que tiene esta asociación. Se supone que quieren creer en las potencialidades de los individuos y en su capacidad de cambio, un cambio autónomo con ayuda por supuesto, pero pienso que este eslogan puede dar a entender que se hace ver a la persona como una persona dependiente, por necesitar ayuda; pero creo que ayuda hemos necesitamos todos/as en algún momento de nuestras vidas y no por ello, somos dependiente y tampoco nos impide llevar una vida normalizada. Tal vez, yo estoy mirando el eslogan desde una perspectiva crítica y tal vez le estoy dando un sentido que no tiene, pero me he visto necesario mencionarlo porque quizás muchas personas piensen como yo. En definitiva, el seminario me ha mostrado otra cara de la realidad, una realidad con una sustancia que está al alcance de nuestras manos y que tanto daño hace. Eso que empieza como una tontería puede acabar en un problema. Considero necesaria una mayor información, evitar el consumo experimental o al menos en edades tan tempranas, trabajar con los jóvenes para la prevención y por supuesto, proponer medidas educativas para las personas con estas problemáticas

jueves, 28 de abril de 2011

"IV SEMINARIO: EL PROGRAMA DE TRATAMIENTO FAMILIAR"

Con este IV seminario sobre el Programa de Tratamiento Familiar, se cierra el ciclo de familia e infancia. La verdad es que cada vez que tenemos un seminario por la tarde nos da un poco de pereza y pensamos “¡uf! que tostón, tenernos que quedar en la upo todo el día”; pero la verdad es que prefiero mil veces estas conferencias a los seminarios de siempre, porque por lo menos aquí aprendemos algo, y lo hacemos desde una perspectiva cercana a la realidad social, por lo que vemos bien aprovechado nuestro tiempo.
Para la realización de esta conferencia hemos contado con Pilar Fuente, educadora social que lleva a cabo el Programa de Tratamiento Familiar en Polígono sur; zona sevillana, conocida por todos nosotros por la situación de marginación y exclusión social que en ella se da pese a los avances y programas llevados a cabo en la actualidad.
El equipo de tratamiento familiar (PTF) de la zona, está constituido por un trabajador social, un educador social y un psicólogo (es muy importante el trabajo interdisciplinar y la buena coordinación entre los profesionales, para una intervención eficiente). El equipo tiene dos objetivos principales, evitar la separación del menor de sus padres o familiares más cercanos y potenciar que las familias proporcionen a los menores un entorno familiar adecuado que garantice su desarrollo integral. Dos objetivos primordiales a la hora de afrontar este tipo de problemáticas desde mi punto de vista.
Pilar nos cuenta como en la mayoría de los casos lo mejor para los menores es que sigan manteniendo el contacto con sus familiares y puedan vivir en el mismo domicilio con sus padres, excepto en casos en que los padres no puedan cubrir las necesidades de sus hijos y sea mejor que abandonen la vivienda y el entorno familiar. Aspecto que desencadenó un debate entre nosotros pues es bastante cuestionable una salida u otra y como nos indicó la profesional la decisión va a depender del caso en cuestión que estamos tratando.
La ponente también nos comentó que en muchos casos a causa de la falta de recursos, se intenta mantener al menor en su casa con sus padres el mayor tiempo posible aunque se sepa que es perjudicial para el menor y que terminará abandonando el domicilio familiar, como medida preventiva.
Así mismo después de comentarnos los objetivos a los cuales se encamina este programa, Pilar habla de la importancia que tiene ser una persona auto-reflexiva y auto-crítica consigo misma, pues según nos comentó es uno de los factores primordiales para trabajar en este ámbito. También nos resaltó la importancia de ser empática y de mostrar el respeto por los demás, además de ser asertiva y poner en práctica nuestras habilidades sociales para aportar a los menores una mayor cercanía, aunque sin que el trato que se da se considere una trato afectivo de compañeros o de forma coloquial.
Un aspecto que es muy importante destacar es que, no solo se debe trabajar con las personas maltratadas, sino que también se debe intervenir con los maltratadores, ya que es necesaria una actuación con ambos, pues los dos se tienen un problema y se encuentran desadaptados.
Una buena herramienta para el trabajo con familias es el genograma, donde se pueden plasmar claramente las interacciones que se dan dentro de ella. Ahora me inquieta mucho, el no haber trabajado, durante los tres años que llevamos de carrera, esta herramienta que presenta ser tan importante.



Algunas características que se destacaron del Programa de Tratamiento Familiar fueron:
• Voluntariedad de las familias, a la hora de acudir.
• Sólo se trabaja cuando hay menores dentro del domicilio.
• Se tiene que comunicar a los padres que sus hijos se encuentran en situación de desamparo, pues según cuenta ella toda la información que se extrae de la familia es para la familia.
• La duración de la intervención es un año y medio o dos años aproximadamente.
• Hay un momento en el que se tiene que cerrar el informe y es necesario decidir qué hacer con los menores porque muchas veces en Servicios Sociales el caso se hace crónico, pues no cierran el informe y están mucho tiempo con él.
No todo los que nos cuenta Pilar sobre los PTF es positivo, entre algunos de los aspectos negativos que ella cita, podemos destacar que después de haber concluido la intervención con la familia y los menores, no se hace un seguimiento desde el propio Programa, lo cual es algo esencial e importante para la intervención tenga resultados positivos y sea efectiva.
Me gustaría destacar de esta conferencia la sencillez y claridad con la que se han explicado los conceptos, además desde una visión totalmente cercana a la realidad social.
Pienso que gracias a este ciclo de seminarios sobre infancia y familia, hemos podido aprender muchos aspectos relevantes e interesantes, los cuales nos serán de gran ayuda para nuestro futuro profesional.

sábado, 2 de abril de 2011

"III SEMINARIO: PROGRAMA DE ATENCIÓN A LA FAMILIA Y LA INFANCIA"

El seminario III, del pasado lunes 21 de febrero, trató sobre los Servicios Sociales Comunitarios, en especial estuvo centrado en la temática de los programas de atención a familias e infancia.
Para ello asistieron dos profesionales procedentes del ayuntamiento de los servicios sociales comunitarios del ayuntamiento de Camas (Sevilla). Éstas eran: una psicóloga y una trabajadora social.

Antes de aportar mi opinión personal sobre el seminario, me gustaría hacer una aproximación teórica sobre qué, cómo se puede acceder a ellos…

En primer lugar decir que, son programas de intervención social, especializados en familias con menores que se encuentran en situación de dificultad o de riesgo de violencia, de desamparo y tienen como objetivo la orientación y la mediación para prevenir y tratar de superar ciertas dificultades y conflictos en el seno de la familia. Los SEAFI son servicios asistenciales y educativos que se dirigen tanto a menores en situaciones de riesgo como a la propia familia, cuyos contenidos son psicológicos o de educación social, a fin de prevenir o resolver situaciones de violencia doméstica. Las tareas que realizan nuestros profesionales son las propias de gestión y mediación, o medidas cautelares y judiciales en menores; por ello el perfil profesional se corresponde con el de trabajadores sociales, educadores sociales, pedagogas o psicólogas.

A este servicio se puede acceder desde los servicios sociales comunitarios, más concretamente desde el S.I.V.O., pues desde aquí se informa al usuario de los recursos existentes y la forma de acceso a los mismos, con objeto de facilitarles el ejercicio de los derechos sociales; además es el encargado de canalizar o derivar al usuario hacia los recursos del Sistema de Servicios Sociales o bien a otros Sistemas de Protección Social, tanto públicos como privados; también se encarga de la prescripción técnica del profesional mediante el Informe Social y de proporcionar orientación y asesoramiento social personalizado.

Las causas que origina la intervención del programa de atención a la familia y la infancia son:

1. FACTORES INDIVIDUALES

Cuando los padres presentan, alteraciones conductuales, bajo nivel educativo, minusvalía física, toxicomanía, delincuencia, desarraigo social, mendicidad, prisión, prostitución, problemática psíquica, etc.

Cuando se puede observar en los hijos trastornos de personalidad, trastornos de conducta, problemática de adaptación, delincuencia juvenil,…

2. FACTORES FAMILIARES

Cuando existe cierta ruptura en la estructura familiar por, separación o divorcio, ausencia de uno o ambos padres (por abandono o muerte), monoparentalidad, familias reconstituidas, familias numerosas...

Si en la interacción familiar se producen malos tratos, conflictividad en las relaciones familiares por problemas de comunicación, familias desestructuradas, familias con problemática de violencia y maltrato....)

3. FACTORES SOCIO-AMBIENTALES

Con relación al trabajo, si existe desempleo, carencias económicas, según el tipo de trabajo de los padres...

En cuanto a la vivienda, si se produce hacinamiento, si no tienen vivienda en propiedad, si existe inhabitabilidad de la vivienda…

Por último, en relación al tema de la escolaridad, si se observa absentismo escolar, inescolarización, fracaso escolar…

Las características básicas para intervenir con familias son: motivación, equilibrio emocional, capacidad empática, sensibilidad, flexibilidad, sentido de la coherencia, toma de decisiones, capacidad de resolución de conflictos.

Para llevar a cabo la intervención con familia es necesario un trabajo en equipo, es decir una intervención multidisciplinar y para que esto funcione es importante que exista una buena coordinación entre los diferentes profesionales, porque si cada uno trabaja por su parte se pueden pisar unos a otros y contradecirse en algunos aspectos, esto puede dificultar una buena y efectiva intervención, ya que el usuario se puede sentir desorientado al ver que cada profesional le dice una cosa diferente, esto impide que el individuo confíe en el equipo de profesionales.

En general, durante todo el seminario, la teoría estuvo un poco ausente, pues su ponencia fue dirigida a explicar las experiencias vividas por cada una de las profesionales, por lo que puedo decir que fue una conferencia bastante práctica. La verdad, es que ha sido diferente a todos los demás, pero no por ello menos bueno, porque creo que ha estado bien que nos hayan explicado las funciones que desempeñan de forma práctica, de este modo nos han permitido adentrarnos un poco más a nuestro futuro profesional; aunque por otro lado pienso que un poco más de teoría no hubiese estado mal, porque hay cosas que no me han quedado muy claras.

Además decir, que ha sido una exposición muy dinámica, ya que en todo momento las ponentes nos han dejado participar y exponer las dudas que tuviésemos sobre este ámbito, por lo que se me ha pasado bastante rápido el seminario.

En definitiva, la conferencia me ha resultado bastante interesante y oportuna, pues los conocimientos que teníamos sobre esta área en concreto, son bastantes escasos, porque durante estos tres años que llevamos en la carrera nos hemos limitados a conocer los servicios sociales comunitarios en su conjunto, pero no nos habíamos adentrados en las diferentes áreas que están presente dentro de ellos.

domingo, 30 de enero de 2011

II SEMINARIO: LOS CENTROS DE MENORES


El 19 de enero tuvimos el segundo seminario de Intervención, el cual trataba el tema de LOS CENTROS DE MENORES. Este es unos de los ámbitos que más me gusta, por ello tenía tanto interés en asistir, y aunque estemos en época de exámenes se notó el gran interés que provoca este tema, pues hubo muchos asistentes.
En primer lugar me gustaría comentar el video que vimos, el cual nos sorprendió a todos porque los testimonios que los protagonistas daban eran bastante duros. Es muy triste que esas negligencias se hayan cometido en centros de menores, los cuales se suponen que están para sustituir a la familia, y satisfacer las necesidades de los menores. Pero hay que resaltar que las medidas que se han expuestos en el video no son ilegales si están bien hechas. Pues en muchos casos es necesario utilizar medidas de contención, pero si son correctamente aplicadas, sino es mejor no utilizarlas, porque podríamos causar efectos muy desfavorables en los menores.

Se han dado muchos casos de maltratos en centros de menores, aspecto que hoy en día está, en su mayoría, solventado debido a la gran labor que realizan los profesionales de lo social que trabajan duramente, con el fin de que todo vaya bien, de salvaguardar el bienestar de los menores y de que no se de ningún tipo de negligencia.

Además, ya no está permitido que personas sin formación académica adecuada trabajen en estos centros, ya que antes muchos de los vigilantes o educadores eran simples porteros de discotecas, pues lo que interesaba eran personas fuertes que pudieran reducir a un menor en un momento dado. (De ahí muchos de los estereotipos que tenemos de los centros de menores).

Por ello, para tratar el tema de centros de menores, lo primero que tenemos que hacer es quitarnos los estereotipos, pues con estereotipos no podríamos trabajar en este ámbito.

Entrando en materia, comentar que existen diferentes tipos de centros, por un lado están los llamados CENTROS DE PROTECCIÓN, y por otro lado los llamados CENTROS DE REFORMAS.

- Centros de protección: menores de 0 a 17 años que por situación de abandono, maltrato, o negligencia son apartados de su núcleo familiar. Estos centros pretenden ofrecer una respuesta inmediata y transitoria de acogida y protección a cualquier menor que se encuentre en situación de desamparo o alto riesgo social. Además ejercen una función sustitutiva de la familia, que incluye:

· Actividad educativa integral que necesite el menor.

· Cubrir las necesidades básicas del menor: alimentación, vestuario, alojamiento, higiene, etc.

· Cuidado de la salud física y psíquica del menor.

· Realización de un estudio diagnóstico interdisciplinar de la situación y de las necesidades del menor acogido.

Dentro de los centros de protección podemos encontrar diferentes tipos como son:

· Centros de acogida inmediata (CAI).

· Centros residenciales (hasta la mayoría de edad).

· Viviendas tuteladas (cuando están a punto de salir a los 17 años).

· Centros residenciales (de protección) para menores con trastornos de conductas (centros en los que los menores no han delinquido pero tienen conductas agresivas, destructivas para el mismo…).

- Centros de reformas: los menores entran a partir de los 12 o 14 años dependiendo de la gravedad del delito que hayan cometido, es decir según las medidas que tome el juez.

El principal objetivo que persiguen estos centros es la reeducación de dichos menores para reinsertarlos a la sociedad.

Además de esta tipología, en España existen otros tipos de centros:

- Los centros de menores de acogida media/larga estancia: son servicios residenciales de estancia limitada, que tienen por finalidad realizar la observación de la situación de los menores atendidos y de sus familias. Su objetivo es acoger, atender y educar a los menores tutelados por la entidad pública, en tanto se interviene para lograr su reincorporación familiar o para proporcionarles una alternativa familiar temporal o definitiva.

- Centros para menores drogodependientes: estos centros dan respuesta al alojamiento y atención a menores del sistema de protección con problemas de drogadicción. Sus objetivos son: tratamiento y recuperación de menores drogodependientes; fortalecer los factores de protección del menor ante el uso de drogas; facilitar el avance en la integración social.

- Los centros de Promoción Juvenil: son centros de día que atienden a jóvenes con dificultad en su integración, ya sea escolar, social o laboral, interesados en aprender, y a los que se presta una formación individualizada en grupos reducidos. Se dirige a chicos y chicas entre 14 y 18 años que no han finalizado los estudios y quieren encontrar su salida profesional en diferentes oficios y realizan actividades como: formación en oficios, cursos de especialización, formación complementaria para acceder al mundo del trabajo, formación social, talleres de habilidades sociales y educación para la salud, información y coordinación con los familiares…

Es conveniente, conocer que la competencia en materia de menores la tienen en su totalidad la Junta de Andalucía, la cual decide todas las medidas que se van a llevar a cabo con los menores.

La estructura administrativa por la que se regulan estos centros es la siguiente:

CONSEJERÍA DE IGUALDAD Y BIENESTAR SOCIAL

DIRECCIÓN GENERAL DE INFANCIA Y FAMILIA

SERVICIO DE PROTECCIÓN DE MENORES

SERVICIO DE PREVENCIÓN APOYO A LA FAMILIA

Además estos centros se rigen por una normativa específica, la cual consta de las siguientes leyes:

- Ley 1/1998, de 20 de Abril, de los Derechos y Atención al menor en Andalucía.

- Decreto 42/2002 de 12 de Febrero, sobre desamparo, tutela y guarda del menor.

- Decreto 355/2003 de 16 de Diciembre, sobre acogimiento residencial de menores.

Dejando a un lado las leyes, la estructura administrativa, etc., hay que diferenciar muy bien entre dos conceptos fundamentales, que se deben tener en cuenta antes de tomar una decisión en cuanto a la retirada del menor o el ingreso de este en un centro de menores:

- Situación de riesgo: el menor puede presentar cualquier tipo de necesidad o déficit (económico, falta de estimulación sensorial, lingüístico…), pero no es suficiente como para retirar al menor de su familia. Aquí intervienen los servicios sociales comunitarios y los ETF (los cuales intentan por todos los medios que los menores no sean retirados de su familia), que son el primer y el segundo nivel, si las medidas llevadas a cabo por estos servicios, dan resultados todo queda aquí, pero si por el contrario la situación no cambia y va a peor, se pasa al tercer nivel, que es la retirada del menor.

- Situación de desamparo: cualquier acción, omisión o trato negligente, no accidental, por parte de los padres, cuidadores o por instituciones, que compromete la satisfacción de las necesidades básicas del menor e impide e interfiere en su desarrollo físico, psíquico y/o social. Cuando se retira al menor de la familia, éste queda en situación de desamparo.

La diferencia entre ambas situaciones es que en una (situación de desamparo) se saca al menor de su entorno familiar y en la otra no (situación de riesgo).

Comentado todo esto, mi opinión personal sobre el seminario es bastante buena, pues me ha parecido muy sincera la exposición de “Margui”, ya que nos ha contado la realidad tal y como es, no nos ha pintado una realidad perfecta, ni tampoco una realidad devastadora, sino que se ha limitado a exponer su experiencia tal y como ella la ha vivido.

Por todo ello, por toda esa sinceridad nos hemos podido acercar a la verdadera realidad de los centros de menores.

A pesar de haber conocido las funciones que realizan las educadoras y las trabajadoras sociales en estos centros y haberme defraudado un poco, porque considero que no estamos estudiando para limpiar, para poner lavadoras, para hacer de comer…; no se me han quitado las ganas de trabajar el día de mañana en este ámbito, porque se me ha quedado muy gravado la satisfacción personal de la que ha hablado Margui y el cariño y agradecimiento que recibe de “sus enanos”, que creo que es lo más importante y lo que te motiva cuando estás trabajando en los centros de menores.

En definitiva me ha encantado, me siento muy satisfecha con la información que he recibido de este seminario, y le doy mi enhorabuena a Margui por la exposición.

sábado, 27 de noviembre de 2010

I SEMINARIO: EL ACOGIMIENTO FAMILIAR


Esta entrada es fruto del I Seminario celebrado, de la asignatura de Intervención, en el cual se abordó el tema del Acogimiento Familiar. Tema que mueve el interés de muchos de los estudiantes de Trabajo y Educación Social, de ahí el éxito que éste obtuvo.


El acogimiento familiar es un recurso social, alternativo a los centros de acogida, el cual está pensado para que los menores que por diversas circunstancias, no pueden vivir o no es conveniente que vivan con sus familias biológicas, sean atendidos durante un cierto tiempo por otro núcleo familiar.


Éste es promovido por la Junta de Andalucía a través de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social. Desde el momento en el que se inicia este proceso de acogimiento familiar, la tutela del menor es asumida por la entidad pública, la Junta de Andalucía y la guarda pasa a la familia de acogida.


En muchos casos, el menor es acogido por su familia extensa (abuelos, tíos…), y según lo que dijeron las ponentes en el seminario, en un primer lugar se estudia la posibilidad de que el menor permanezca de acogida en su entorno familiar, es decir que sea acogido por su familia extensa, pues de este modo se produciría un menor distanciamiento generacional y además sería más conveniente (en algunos casos) para el menor pues, ya existe establecido un vinculo afectivo previo, por ambas partes. Aunque en defecto de esta opción, el menor pasará a ser acogido por una familia ajena, la cual, será escogida como la más adecuada, tras un proceso de selección muy riguroso.


Es importante señalar que es complicado, o difícil llegar al extremo de separar al menor de su familia biológica, ya que antes de esto se ha llevado a cabo una investigación muy exhaustiva de la situación que está viviendo el menor (o por lo menos así nos lo expresaron las ponentes), por ello para que se llegue al acogimiento familiar, no basta con el hecho de que el menor se encuentre en situación de riesgo, pues para ello, según la Ley 1/1996, la intervención del profesional de limita, en la medida de lo posible, a eliminar dentro del núcleo familiar los factores que sean considerados de riesgos para el menor, por lo tanto sólo cuando se considere que el menor se encuentra en situación de desamparo se pondrá en práctica el proceso de acogimiento familiar. Y se consideran situaciones de desamparo las recogidas por la Ley 1/1998, de 20 de abril, de los derechos y atención al menor (que éste reciba malos tratos físicos o psíquicos, así como abusos sexuales por parte de algún miembro perteneciente al núcleo familiar o de terceros con consentimientos de dichos miembros, que el menor sea abandonado por su familia de forma voluntaria, etc.).

Durante el proceso de acogimiento familiar se mantienen los vínculos entre el menor y su familia biológica, siempre y cuando esto no perjudique de forma alguna al menor.

Como hemos mencionado anteriormente, se prioriza esta medida, para evitar la institucionalización de los menores.

Los menores podrán ser acogidos, siempre y cuando no estén emancipados, además los mayores de 12 años deberán prestar su consentimiento al acogimiento. Por su parte las familias de acogidas también tienen que cumplir una serie de requisitos generales como: que sean mayor de edad, que estén dispuestas y sean capaces de educar al menor que lo necesite, acogiéndolo en su familia y prestándole los cuidados necesarios para su correcto desarrollo físico y emocional, también es conveniente que tengan recursos suficientes para asumir los gastos del acogimiento, que posean la capacidad plena de obrar, que tengan disponibilidad (por si se produce un acogimiento de urgencia), que se presten a colaborar con el equipo durante el proceso…

Ahora bien, las familias acogedoras también tienen que presentar unos requisitos específicos dependiendo del tipo de acogimiento. Si el acogimiento es simple, la familia debe aceptar la temporalidad de éste y además el hecho de que la familia esté en continuo contacto con el menor y participé en el proceso de acogimiento; si por el contrario el acogimiento es permanente, la familia de acogida deberá aceptar que se encuentran ante una situación sin límite temporal predeterminado, que no existen expectativas de adopción, que la relación del menor con su entorno y que en este caso, es casi imposible que el menor vuelva con su familia biológica; y por último en el caso de que el acogimiento sea de urgencia, se deben de aceptar a menores de entre 0-6 años y se tienen que comprometer a estar disponibles las 24 horas del día.

Una vez mencionado los distintos tipos de acogimiento, sería conveniente definir cada uno de ellos:

  • Simple: tiene carácter transitorio, es decir, es un acogimiento temporal, bien porque se tenga previsto que el menor vuelva a su familia biológica o bien hasta que se establezca una medida de protección más estable.
  • Permanente: se lleva a cabo cuando la edad u otras circunstancias del menor así lo exijan. Se lleva a cabo en un largo período de tiempo. En este caso es casi imposible la vuelta del menor a su familia biológica.
  • De urgencia: está destinado a menores entre 0-6 años, se lleva a cabo para evitar el internamiento del menor en un centro de acogida. Este tipo de acogimiento permite el estudio de las medidas sociales más adecuadas y tiene una duración máxima de 6 meses, con la opción de prolongarla 3 meses más.

La acogida puede ser administrativa, es decir, cuando los padres o tutor no están privados de patria potestad y dan su consentimiento a que se lleve a cabo el proceso de acogimiento; o por el contrario puede ser judicial, que se da cuando no existe el consentimiento por parte de los padres por lo que será la entidad pública la que acuerde el acogimiento provisional hasta que emita la resolución judicial.

Un aspecto importante, y el cual genera mucha duda en la sociedad en general (o por lo menos así se pudo observar en el seminario) es cuando se produce el cese del acogimiento, el cual puede llegar a su fin por varias razones: por decisión judicial, por decisión familia acogedora, por decisión entidad pública, a petición de los padres o tutores que no tengan suspendida la patria potestad o privada de ella y a petición del menor, mayor 12 años, según decreto 282/2002.


Es necesario asegurarse que el proceso de acogimiento familiar sea una medida segura para el menor (ya se encuentre acogido por la familia extensa, o por una familia ajena), por tanto se llevan a cabo seguimientos semestrales de los acogimientos, en los cuales se deben realizar informes sociales, educativos y sanitarios, a través de los cuales se estudia la evolución del menor, esto se llevará a cabo hasta los tres años.

En la mayoría de los casos en los que se separa al menor de su familia biológica, éste tiende a sentirse inseguro, además también le puede influir en la formación de su personalidad y en el futuro establecimiento de estrechas relaciones con otras personas (que entre otras, podría ser su familia de acogida). Por ello, el trato que se le dé al niño ha de ser muy cuidadoso, ya que se pueden producir en él varios tipos de apegos inseguros como pueden ser: el evitativo, el ambivalente o el desorganizado. Ante estos casos el menor muestra una conducta un poco afectada. En el caso del apego evitativo el niño presenta conductas de evitación, de agresividad, la interacción con sus iguales es negativa, además se muestra poco afectado y explora el entorno cuando se separa del cuidador, aparenta ser independiente, establece fácilmente el contacto con extraños, y todo esto es debido a la actitud que tiene el cuidador con el menor, el cual responde negativamente a los intentos del niño a tener contacto con él (el cuidador se muestra indiferente cuando el niño se encuentra triste). Por otro lado cuando estamos ante un tipo de apego ambivalente, el niño en este caso, siente gran ansiedad cuando se separa del cuidador, además busca consuelo, aunque de dos formas opuestas (rechaza y se pega a la figura del cuidador), se resiste a ser consolado… todo a causa del comportamiento del cuidador, el cual interactúa con el niño con incomodidad y poco afecto (aunque lo rechazan menos que en el caso del apego evitativo). Y por último si el niño muestra conductas desorganizadas, además presenta inmovilización, golpeteos con manos y cabezas, y aun en presencia del cuidador tienen deseo de escapar de la situación en la que se encuentran, estaremos ante un tipo de apego desorganizado. En este caso el cuidador tiende a cometer negligencias y suele ser maltratador.

Sin embargo si el cuidador mantiene una comunicación cálida y sensitiva, permiten una adecuada autonomía del niño según su edad… esto dará lugar a un tipo de apego seguro ante el cual el niño protesta cuando se separa del cuidador, pero al contrario, siente alivio, tiende a explorar el entorno y establece buena relación con extraños, cuando se encuentra presente el cuidador.


Supongo que todos conocemos la película de “Matilda”, por ello pongo a la protagonista de ésta como ejemplo, ya que, veo en ella muchas de las características que se establecen en el tipo de apego evitativo. Por ejemplo, Matilda continuamente pretende acercarse a su familia, pero ésta no accede a dicho acercamiento. Cuando la protagonista está en casa se muestra estresada, mientras que en el colegio no…

Después de esta introducción teórica, en la cual he intentado recoger en la medida de lo posible, toda la documentación que se trabajó en el seminario, creo oportuno dar mi opinión sobre éste.

Pues bien, el seminario en general me pareció estupendo porque en él se ha tocado un tema muy interesante y el cual aunque me desborde en cierta medida, me gusta mucho. Además me ha permitido conocer muchos aspectos relevantes sobre el acogimiento familiar, los cuales desconocía.

Sinceramente, admiro a las familias de acogidas, a los profesionales que trabajan con ellas y el menor y las instituciones colaboradoras (actualmente hay 11 instituciones colaboradoras en nuestra comunidad), pues veo que la labor que llevan a cabo es fantástica. Además, me alegra conocer que, cada vez están habiendo más familias de acogida, cosa que va a permitir que haya cada vez menos menores institucionalizados; aunque así y todo todavía siguen siendo pocas, en Andalucía solo hay 68 familias disponibles las 24 horas del día, para acoger a menores en situaciones de urgencia. Hasta el primer semestre del año 2010 se han acogido 59 menores en esta situación de urgencia, y ha sido en Sevilla donde a más menores han acogido (14 menores). En el siguiente enlace se puede observar un artículo muy interesante el cual refleja algunos de los datos que he mencionado anteriormente, sobre el aumento de las familias de acogidas, las instituciones colaboradoras:

Otra noticia que me ha llamado mucho la atención y a la vez me produce mucha alegría, es la presente en el siguiente enlace:

En este artículo, afirman que en la actualidad ningún bebe menor de dos años se encuentra institucionalizado, sino que por el contrario están acogidos por familias. Por ello se puede entender que la institucionalización de los menores se está reduciendo en la medida de lo posible.

Otra cuestión que me parece muy importante, es el proceso de selección que pasan las familias de acogidas, el cual debe de ser muy riguroso, ya que, de él va a depender que una familia pueda acoger o no a un menor. En estos tiempos de crisis en los que nos encontramos, hay que tener mucho cuidado, porque aunque sea triste reconocerlo, pueden existir familias que se prestaran al acogimiento, solo por el hecho de recibir una prestación económica, lo cual no estaría bien, pues ya el cuidado y atención del menor no sería el principal objetivo, sino la prestación económica.

En fin, pienso que me ha venido muy bien la asistencia a este primer seminario, además me encantaría tener las fuerzas, para en un futuro ser familia de acogida, porque considero que es una experiencia muy bonita, pero a la vez para mí sería “dura”, ya que, pienso que lo pasaría bastante mal cuando el menor se tuviera que marchar, debido a mi forma de ser. Por ello digo, que admiro a las familias que se prestan voluntarias para acoger a menores, y pienso que deberían de haber muchas más.